Cuetzalan
Cuetzalan ofrece una rica mezcla de atractivos prehispánicos y coloniales acariciados por la neblina, así como cascadas y cavernas en sus alrededores. En la Sierra Norte de Puebla se ubica este Pueblo Mágico que conserva las tradiciones de su pasado indígena, donde los habitantes aún se visten como sus antepasados y no olvidan la Danza de los Voladores. Está situado entre profundas y exuberantes barrancas, que acompañadas por la niebla, lo dotan de un paisaje hermoso y un clima cálido-húmedo casi todo el año.
YOHUALICHAN
El nombre de Yohualichan ha sido interpretado como “La casa de la noche”, designación de origen nahua que quizá esté asociada a la profusión de cavernas en la región, las cuales pudieron ser el modelo, estilizado, de los nichos que caracterizan a las estructuras en el sitio.
Los totonacas debieron establecerse en Yohualichan a principios del periodo Clásico (200-900 d. C.) como una avanzada de los grupos de El Tajín, Veracruz, que se encuentra en línea recta aproximadamente a 60 km. La parte más conocida de esta zona con influencia de El Tajín es aquella donde se aprecia una arquitectura monumental semejante a la de la metrópoli. Se trata de un centro ceremonial que se estableció sobre una serie de plataformas naturales. Los edificios se ordenaron alrededor de una gran plaza rectangular, de tal manera que uno de ellos quedó aislado intencionalmente en el lado norte. Un juego de pelota de alrededor de 94 metros de largo delimitaba con muros verticales y pequeñas banquetas en los extremos que otorgan la tradicional forma de doble T. Se sabe que en el Posclásico (900 a 1521 d. C.), hubo importantes reacomodos de población, principalmente desplazamientos de las zonas áridas a otras con mejores posibilidades, lo que generó enfrentamientos con los grupos que habitaban las tierras fértiles. Es posible que los Totonacos, habitantes de Yohualichan, hayan sido desplazados por estas invasiones, sin embargo, el desarrollo cultural de la ciudad aún está por explorarse.






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